Está bien soñar, pero despertarse de ese sueño que es lo que deseas… es toparse y despertarse con un jarro de agua fría.

Esa es la realidad, esa es la realidad que vivimos día a día, una realidad fría y calculada.

Si por nosotros fuera el mundo y nuestra vida diaria, no calcularíamos nada, no pensaríamos dos veces las cosas,

pero vivimos en una sociedad tan jerarquizada y tan encerrada en sí misma, que al final acaba ahogándonos.

Estoy harta de ver que nada es como me gustaría, estoy harta de ser tan extremadamente realista.

Estoy harta de las convencionalidades y de historias que ni tú sabes cómo acaban.


Encerrada en estas letras escribo mi malestar, intento no darme cuenta del mundo en el que vivimos,

pero mi racionalidad me lo impide.

Está bien soñar, pero soñar con los pies en la tierra, así la caída será menor y menos fuerte.